TRIBUS URBANAS












MI OPINION HACIA UN ARTICULO QUE HABLA SOBRE LAS TRIBUS URBANAS


Pues a mi parecer "el viejo" que publicó el artículo tiene razón en algunas cosas hoy en dia el mundo esta lleno de consumismo y modernismo; pero no estoy de acuerdo en algo no todos quieren pertenecer a una tribu ya que la idea de una tribu es el pensamiento o visión que uno tiene hacia algoes decir si hay varias personas que tienen el mismo parecer o "piensan igual" la idea es unirsen no? de alli surge las tribus. Claro ahora se esta perdiendo la verdadera escencia ya que la mayoría de jovenes que hoy en día estan involucrados en alguna tribu lo hacen solo por aparentar o llamara la atención, y aun hay unos que no saben ni el porque del vestuario o cual es la filosofia de la cultura a la que pertenecen, desafortunadamente para mí esto ocurre con los EMOS. Bueno pero también estan denigrando a los GOTICOS, METALEROS Y PUNKETOS ya que estos jovenes ignorantes de las filosofia de cada tribu solo estan en ellas por la vestimenta Otro factor que hace incapie para que cada día el CONSUMISMO Y POSERISMO (poser) AUMENTE es que las grandees empresas se "aprovechan" y sacan ropas y accesorios cada dia más y pues como hoy en día todo entra por los ojos todo termina siendo una moda.





BUENO SIN MAS PREAMBULOS E INTRODUCION ESTE ES EL ARTICULO QUE PUBLICO "EL VIEJO"
SOBRE LAS TRIBUS URBANAS.

Odio hablar como veterano, pero en mis tiempos ser joven era más fácil. Apenas había tres canales de televisión en blanco y negro y lo más tecnológico en la casa, además de la plancha, era un Pong. La palabra "conectividad" ni siquiera existía. No había celular ni mails ni fotolog ni Messenger y, básicamente, los conflictos vitales se reducían a pelearse con el padre, detestar el colegio, odiar la Navidad. Si no fumabas, eras maricón, y si escribías poesía, raro.

Tampoco existía un concepto tan elaborado como "tribus urbanas . Simplemente eras cuico, cuma o artesa (la peor cochinada de la historia chilena), lo que dependía directamente del lugar en que uno viviera, del colegio en que estudiara y de los amigos con que te juntaras. No había anarquistas, ni skinheads, ni ecologistas, ni neonazis, ni veganos, ni ninguna de las ideologías importadas del Norte.

A la sazón fui cuico, usaba la raya al costado, y hasta llevé el chaleco de lana sobre los hombros con las mangas atadas sobre el pecho. Me duró poco. Me bastaron un par de vómitos en alguna fiesta de quince, varias botellas de ron Silver en las rocas de El Quisco y experimentar la íntima satisfacción de creer que todo lo que aprendí en el colegio no era verdad, para pasarme al bando contrario. No me arrepiento, aunque perdí demasiado tiempo impugnando imposibles, y hoy pago con mi estómago prominente mi falta de ejercicio, por considerar toda práctica deportiva como parte de un mundo pituco con el que no me interesaba transar.

Emos, góticos, pokemones, pelolais, oshare, screamos, brit, visual, villeros, trashers, rockabilly, indies, otaku Tribus nómades, mutantes que usan los weblogs como ámbitos privilegiados de sus encuentros privados en medio de una ciudad donde parecen perdidos.

Mangas de jóvenes pintados que se alinean con los parámetros de los movimientos contraculturales y parecen más preocupados de darle volumen al pelo que al cerebro. Bisexuales, vegetarianos, melómanos, consumidores de cuanta moda impuso la globalización. No me gustaría ser joven ahora, sería demasiado estresante tratar de integrarse a un grupo, cortándose el pelo de una manera, vistiendo de otra y hablando no sé cómo.

Definitivamente prefiero el sentimiento de protección y calma que me dan los ansiolíticos a la angustia que me provocaría tratar de pertenecer a una tribu urbana.

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